La inspiración ¿mito o realidad?

Para comenzar a redactar, mi primer paso fue buscar definiciones de inspiración y el segundo fue intentar contrastarlas con mi realidad. La tercera fue descartar el título “Cómo sufrimos los artistas”, que ya servirá para otra publicación.

En la mayoría de las explicaciones se habla de un brote súbito de creatividad que permite emprender obras, sobre todo si son de arte. Entran también las Musas y finalmente se supone que el artista se encuentra prácticamente en el medio de una reunión de amigos, dejando que el arte fluya como si él solo fuera un canal. Sí, también hay muchas explicaciones esotéricas.

Pensando en lo que me pasa a mí y a mis amigos artistas, puedo decir que sí, que existe y que se sufre por ella, pero que poco tiene que ver con las definiciones de diccionario o con lo que la mayoria de la gente piensa.

Se sufre por la falta de ella: no tengo ideas, todo lo que pienso me parece banal, no tiene profundidad, etc.

Pero también cuando aparece: no es así como debería quedar, este trabajo va fatal, no se corresponde con mi idea primordial.

Como teóricamente la inspiración no se puede aprehender, no hay manera de domarla, llevándola por el camino que queremos. Una vez más la idea de la Musa romántica caprichosa a la que hay que esperar pacientemente.

Blake-William.-Jacobs-Ladder.

“La escalera de Jacob”. William Blake.

Puedo contar cómo es su aparición en mi caso, pero no puedo afirmar que a todos les pase lo mismo.

Yo trabajo por series, es un método que decidí adoptar hace unos años, luego de ver la forma caótica en que me “organizaba”, así que necesito una idea inspiradora global y luego varias para cada obra. Esa “gran idea madre” aparece por decantación: como mi obra es básicamente autobiográfica, según lo que esté viviendo, analizando cómo me siento, veo con bastante claridad cuál es el tema que tengo que tratar. Por ejemplo ahora es la lentitud, mi vida va a un ritmo tan rápido que no soy capaz de estar presente en ningún lado. A partir de ahí salen hilos, conexiones con otros conceptos como la naturaleza, los animales, etc. Tengo un periodo fértil en donde me documento: hago fotos, busco imágenes, pienso en materiales. Pero ni bien termino esa parte del proceso, demasiadas veces aparece ese también famoso bloqueo: puedo llegar hasta el punto de concebir las obras en boceto en un cuaderno, pero no avanzo más allá. Me quedo paralizada y comienzo a dudar sobre las ideas para cada escultura o dibjo. Los artistas en general tenemos un miedo cerval al ridículo, a que nuestra obra sea naïf, obvia o pretenciosa.

Hay muchos métodos que se suponen que sirven para estimular la creatividad, pero un artista bloqueado probablemente no haga nada. Le parece una pérdida de tiempo y esto lo afirma en la sensación de que no hay salida posible.

La archisabida frase “que la inspiración me encuentre trabajando” debería ser una ley, pero difícilmente se cumple.

Sé que hay algunos que son sumamente productivos, aquellos que de todas maneras seguirán dándole vueltas a las ideas en su pequeño cuadernito, pero yo no soy de esas: yo soy de las que sufro en la inactividad y además me castigo por estar inactiva. Los monólogos mentales vendrían a ser algo así:

“¿Quién me mandó a elegir esta carrera?¿Y qué hubiera hecho si no? Esta pregunta no tiene sentido, hubieras estudiado lo mismo. Sí, pero en otro lado. Vale, no viene al caso, la cuestión es que no tenemos idea y no avanzamos. Quizás mañana pueda ir a comprar arcilla y eso me motive a ponerme a hacer bocetos. No mientas, no vas a ir porque esos bocetos son pamplinas inventadas para terminar esta conversación”.

¿Qué tal?

A continuación me imagino teniendo esa vida tranquila y mansa lejos de la búsqueda del Santo Grial: yo trabajo en un banco o algo así, tengo un monovolumen, una pareja y quizás niños. Puedo planear mis vacaciones y tengo la 13 paga.

Esa comparación tampoco me hace sentir mejor, ya sé que no quiero esa vida, ¿a dónde voy con esas disquisiciones?

Será esa costumbre tan propia en nuestro gremio de autoflagelarnos, no lo sé, en todo caso no aporta nada.

el silencio antes de Bach- efraim rodriguez

“El silencio antes de Bach”, Efraïm Rodríguez.

Por lo tanto puedo decir que sí, la inspiración existe, que no, que no se accede a ella a través de canales sobrenaturales y que sí es cierto que mientras más en movimiento uno está, más ideas válidas salen.

Con tan pingües experiencias, podría dar algunas recomendaciones:

  • Evitar la comparación con gente de vida equilibrada.

  • Intentar reunirse con otros artistas: el entorno es vital, si tus amigos o colegas son creativos, será más fácil que puedas encontrar lo que estás buscando.

  • Pedir ayuda a tus colegas (todos han pasado por ese momento difícil)

  • Darse un periodo de tiempo razonable (depende de tí) para simplemente no estresarte por el tema.

  • Ponerse fechas límites u objetivos reales e inamovibles: fechas para exposiciones, entregas de obra para concursos.

  • Olvidarse de las Musas, son imprevisibles.

  • Usar el collage como método de diversión que además ayuda al cambio de perspectiva.

  • No hacer caso de las frases motivacionales del pensamiento positivo, que poco saben sobre lo que es el arte. Poco saben de nada, pero ese es otro tema.

A los 19 años consulté con un maestro pintor, el artista Luis Quesada, sobre la idea de estudiar arte y me dijo claramente: “meterse en el arte es entrar en un desierto”. Así y todo lo elegí, y tenía razón. Los oasis que encuentro eventualmente me siguen dando una alegría que no creo que otro trabajo pudiera proveerme.

Por eso hoy cierro con esta frase de Henri Matisse: La creatividad requiere coraje”.

Dama_del_Xiclet gerard mas

“La dama del chicle”, Gerard Mas, resina.