10 películas que siguen influyendo en mi obra

la chica del puente

Ya sea por el argumento, por la puesta en escena, por la forma en que la música se une haciendo un todo perfecto, mis diez películas tienen como protagonistas a seres desvalidos a primera vista, pero con una fuerza inesperada en su interior.

En todas ellas podrían detenerse las imágenes en cualquier momento, logrando un segmento que podría convertirse en un cuadro o una escultura.

La belleza se encuentra en todas ellas, los detalles han sido cuidados al máximo.

La soledad planea sobre estas películas, planteando qué significa estar solo y qué sentirse solo.

Ordenadas solo por capricho, ninguna de ellas es más importante que las otras.

1- La chica del puente

  • Origen: Francia
  • Director: Patrice Leconte
  • Actores principales: Daniel Auteuil, Vanessa Paradis
  • Plus: Excelente Soundtrack

https://www.youtube.com/watch?v=Nf0SWKwk8Ew

2- Her

  • Origen: Estados Unidos
  • Director: Spike Jonze
  • Actores principales: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson
  • Plus: Música de Arcade Fire

https://www.youtube.com/watch?v=9c5iXvwi4kQ

3- Melancholia

  • Origen: Dinamarca
  • Director: Lars Von Trier
  • Actores principales: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland
  • Plus: Tristán e Isolda, de Wagner, como música principal.

https://www.youtube.com/watch?v=LIYiCMD9E68

4- Eternal Sunshine of the Spotless Mind

  • Origen: Estados Unidos
  • Director: Michel Gondry
  • Actores principales: Jim Carrey, Kate Winslet
  • Plus: Charlie Kaufman como guionista

https://www.youtube.com/watch?v=KqCg3tkUcdE

5- Laberinto

  • Origen: Estados Unidos-Reino Unido
  • Director: Jim Henson
  • Actores principales: David Bowie, Jennifer Connelly
  • Plus: Música de David Bowie

https://www.youtube.com/watch?v=X9KNxhFS6CY

6- La tempestad (Prospero’s Books)

  • Origen: Reino Unido – Holanda – Francia – Italia – Japón
  • Director: Peter Greenaway
  • Actores principales: John Gielgud, Michael Clark, Michel Blanc
  • Plus: Música de Michael Nyman

7- Sinecdoque en Nueva York

  • Origen: Estados Unidos
  • Director: Charlie Kaufman
  • Actores principales: Philip Seymour Hoffman
  • Plus: Guión de Charlie Kaufman

https://www.youtube.com/watch?v=XIizh6nYnTU

8- Las tentaciones del doctor Antonio (dentro de “Bocaccio 70”)

  • Origen: Italia
  • Director: Federico Fellini
  • Actores principales: Peppino De Filippo, Anita Ekberg
  • Plus: Música de Nino Rota

https://www.youtube.com/watch?v=WNNf6MiLz2E

9- Dogville

  • Origen: Dinamarca
  • Director: Lars Von Trier
  • Actores principales: Nicole Kidman
  • Plus: Música de Vivaldi

https://www.youtube.com/watch?v=bg2ZQXfFJ20

10- El Piano

  • Origen: Nueva Zelanda – Australia – Francia
  • Director: Jane Campion
  • Actores principales: Holly Hunter, Harvey Keitel
  • Plus: Música de Michael Nyman

https://www.youtube.com/watch?v=61ooIf1QDZo

el piano

 

 

 

 

Arte y amistad hasta el final: “Mi obra maestra”

Ayer vi la película “Mi obra maestra”, y obviamente no soy crítica de nada, y mucho menos de cine.

Pero sí soy artista y cuento con poquísimos amigos que me acompañarían hasta el final del mundo. Eso ya me pareció suficiente como para escribir sobre lo que sentí.

Es una película argentina de 2018 escrita por Andrés Duprat y dirigida por Gastón Duprat, quien también dirigió “El ciudadano ilustre” y “El hombre de al lado”. La misma está protagonizada por Guillermo Francella y Luis Brandoni.​ Fue seleccionada para participar en la 75° edición del Festival de Venecia en la sección oficial.

Imposible hacer un spoiler porque tiene tantas interpretaciones como espectadores: recorre tantos valores humanos a través de la tragicomedia, que sacar una única conclusión sería necio.

Lo que se puede adelantar es que los protagonistas son un artista mayor de convicciones férreas y su galerista, amigo de toda la vida.

Ni siquiera los trailers hacen honor a su contenido, ya que están hechos para vender, tomando algunos de los momentos más hilarantes, pero no por ello más trascendentes.

Tampoco las sinopsis que la explican, no por lo menos para quienes sienten profundamente y ven más allá de una historia entretenida.

Es una obra sorprendente, llena de giros, en donde lo que predomina es la importancia del arte y la amistad ante todo.

Podría hablar de las excelentes actuaciones, de los guiones ajustados, de la fotografía fuera de serie, pero lo que más me tocó fue la historia.

Ojalá todos tuviéramos una pasión como aquella y tan solo, al menos, un amigo, como ese.

Link Trailer: “Mi obra maestra”

mi obra maestra

 

 

 

Mis días a través de la música y el dibujo

Mi estado de ánimo depende tanto de este calor insoportable como del cúmulo de obligaciones, sentimientos y decisiones, que parecen no acabarse jamás.

Hay quienes encuentran una cierta tranquilidad hablando, comprando o rodeándose de personas. Otros corren y arman puzzles.

Mis especialidades son dormir, escuchar música y dibujar. En ese orden.

Por eso pretendo no explotar durante este mes compartiendo con ustedes mis dos últimas aficiones.

No esperen coherencia: son estados de ánimo, y en esa habilidad no me destaco por un gran equilibrio.

Hoy no hay dibujo porque no ha habido tiempo, ya que ha sido una idea de último momento. Pero música sí.

Son las “Veruca Salt”, una banda de los 90, proveniente de Chicago, con una fuerza femenina brutal.

Link: “You’re officialy dead”

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¿Qué es mejor para el artista: vivir en el campo o en la ciudad?

Esa pregunta me rondaba desde hace mucho tiempo, pero imposibilitada de confirmarla en la práctica, allí quedó hasta el año pasado.

Dejé Barcelona por un año y me fui a vivir a Francia, a las afueras de un pequeño pueblecillo en la frontera con Suiza.

Me devolvieron la naturaleza y el espacio, el levantarme sin prisas cada mañana, sin cumplir un horario.

Era la primera vez en mi vida que no trabajaba o estudiaba. Tenía todo el tiempo para mí.

Preparé pan casero, jugué con mi perra en el jardín, observé la vegetación como hacía tanto que no lo hacía, me embelesé con la maravilla de la nieve. La miré por primera vez no como esquiadora, sino como habitante.

Por primera vez dibujé y esculpí porque realmente quería hacerlo, disfrutándolo como pocas veces antes. Sin culpas, remordimientos, fechas de entrega, preocupaciones por horneadas fallidas, y tantos miles de obstáculos que siempre me acompañaron sin que me diera cuenta.

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La creación es para mí una forma de supervivencia. Dibujo cuando me cuesta respirar, escribo cuando mi mundo se da vuelta y no sé cómo mantenerme en pie.

Es verdaderamente un acto de supervivencia y por eso tiene tantos altos y bajos.

El arte lo impregna todo en mi vida: mis aficiones, mi tiempo libre, mis conversaciones. Soy consciente de esto y quizás estuviera bien dar una vuelta por terrenos diferentes, pero de momento sigo visitando exposiciones.

Y entonces pasaron 3 meses. Mi vitamina D bajó drásticamente por falta de sol, lo que me producía mucho sueño y cansancio.

Me di cuenta de cuánto me había estado contaminando la ciudad. Su publicidad constante, la conectividad permanente, la cantidad de obligaciones aburridísimas que siempre se acumulan. La obligación de tratar con la gente. Sí. Algo cambió en mi forma de ver las relaciones, decidí descartar a quienes no me proporcionaban nada ni siquiera a la distancia, manteniendo los lazos con quienes sí me seguían aportando.

de ida

Menos gente. El arte avanzaba.

Mi trato con la gente se retraía. En este pueblo no había siquiera un café. Empecé a echar de menos a la cultura. A falta de cine, buscaba en la cartelera obras de teatro con avidez, pero resultaban ser pequeñas comedias musicales que empeorarían más mi estado.

Y fue entonces cuando me di cuenta que sin el estímulo del arte ajeno y de la cultura producida por otros, me agoto.

Por más proyectos que pueda tener en mente, mis manos se niegan a llevarlos a cabo. Simplemente no les encuentro sentido.

La cultura es mi combustible, suena tan snob que da risa. Quisiera decir que mi motor es la naturaleza, pero tal como dice Cortázar: No se fíe, che, de la contemplación absorta de un tulipán cuando el contemplador es un intelectual. Lo que hay allí es tulipán + distracción, o tulipán + meditación (casi nunca sobre el tulipán)”.(Julio Cortázar, Un tal Lucas).

Saber quién es Raskolnikov me devuelve una parte mía, visitar una buena librería me ayuda a completarme. Comprar un libro de Amélie Nothomb en su lengua original, define mis bordes, mis perfiles. Dios, qué snob.

Pero así fue como empecé a desdibujarme. Ya no me alcanzaban los horizontes verdes y las mañanas de nieve, ni los libros de Boris Vian. No tenía ganas de dibujar, simplemente ya no le veía el sentido. Aun teniendo tiempo y materiales, el objetivo había desaparecido. No tenía con quién conversar sobre estas cosas, a quién preguntarle si los colores elegidos serían los correctos, nadie me explicaría qué hacer con tantas piezas después de terminarlas.

El arte tiene características muy especiales, y una de ellas es que algunos de nosotros realizamos cosas sin saber qué haremos con ellas después. La necesidad de crear es tan grande que la finalidad queda justamente para el final. Primero hago, luego decido qué hago con lo que he hecho.

Mis conclusiones son: 6 meses de soledad, sí; 1 año de vida alejada de la ciudad pero con una pequeña comunidad de artistas no muy lejana, sí; 1 año de vida alejada de la ciudad pero con una ciudad cercana culturalmente activa, sí.

Fantasía bucólica de vida artísticamente solitaria e independiente, huele de lejos a fracaso, aburrimiento, ruptura amorosa, persona en permanente albornoz y pantuflas.

Para conservar un mínimo de dignidad, al menos estéticamente, antes de marcharte al pueblo pequeñito-ideal-para-crear-y-criar-tus-gallinas-ponedoras, asegúrate de tener una sala de conciertos cerca.

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“Encuentra lo que amas y deja que te mate”

Pocos artistas tienen la suerte de contar con el apoyo de sus padres al elegir su carrera.

Las razones son miles, cada una más “lógica” que otra: ¿de qué vas a trabajar? Eso no es un trabajo, es un hobby, búscate algo serio y en tu tiempo libre pintas o haces lo que te de la gana, vas a terminar vendiendo anillos de alambre en las ferias de artesanos (pobres), etc.

También puedes encontrarte del lado de tu interlocutor con una risa genuina que muestra qué absurda le resulta tu propuesta de vida.

En mi caso me costó un rato convencer a mi padre de que no era una broma (al parecer la más graciosa hasta el momento).

A mi madre no le pareció tampoco una excelente idea, pero viendo que mi decisión era inamovible, me apoyó incondicionalmente hasta el día de hoy.

Nadie que no haya estudiado una carrera artística: sea artes plásticas, música, teatro, cine, danza, etc; podrá imaginarse la cantidad de razones que se deben dar para justificarse.

Generalmente si te preguntan por qué elegiste esa carrera es para saber qué parte de tí estaba fuera de la realidad, y para tener como respuesta una disertación pintoresca.

Somos pintorescos.

A menos que triunfemos. Económicamente.

Doy clases de arte a adultos desde hace 15 años, la mayoría odia su trabajo y a veces su sesión de escultura es uno de los pocos momentos de la semana en que es feliz. Un porcentaje grande hubiera querido dedicarse al arte. Otro porcentaje no desdeñable tiene talento.

He observado que alrededor de los 30 años un grupo entra en crisis: estudiar abogacía fue una pésima idea, nunca te gustó y te explotan en un buffet con un contrato basura. Ninguna de las carreras que antiguamente aseguraban el sustento pueden continuar haciéndolo.

Tus padres te dijeron que estudiar música era una pésima idea…¿y quién se dedica a hacer vidrieras en el s. XXI?

Hoy tienes un master en ciencias medioambientales y trabajas en un supermercado esperando a que la suerte cambie. Lo que sigue incombustible es tu placer por dibujar…

Por suerte una pequeña porción se decide a tirar todo por la borda y a dedicarse a estudiar arte. El orgullo que me produce poder haberle trasladado mi amor por lo que hago es inmenso. No creo que yo provoque una decisión, simplemente me conformo con decirle: “no estás loco, no estás solo”.

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“Espejo”, Natalia Fürst, acrílico y lápiz sobre papel. 50x70cm.

Hace unos meses me topé con el libro “Instrumental”, de James Rhodes. Lo devoré, pero con cuidado, en pequeñas porciones: es tan real, tan consistente, tan subversivo, que corría el peligro de intoxicarme. Es el canto a la vida más brutal que he experimentado en los últimos años.

James cuenta que a los 7 años descubrió un cassette de música clásica y desde ese día supo que quería ser concertista de piano.

Pasó años evitándolo, hasta que el dolor de no tocar fue más fuerte que el miedo al dolor de hacerlo.

Y ahí recupera al gran Bukowski, que cada día me parece que toma más y más sentido:

bukowskiNo creo encontrar mejor frase para terminar.

¿Cómo eligen los artistas los temas y los materiales?

Salgo a dar una vuelta por una galería de arte que me gusta. Han utilizado como punto de partida la idea de “sin defectos” (flawless), ya que las piezas que exponen tienen una factura excelente.
Hay esculturas, pinturas, fotografías, objetos, serigrafías, collage y grafittis. Los materiales y técnicas son múltiples, no sólo varían dentro de las obras, sino en la producción de un mismo artista.
Algunos de ellos se dedican únicamente a una disciplina, otros son multidisciplinares.

Es entonces cuando la pregunta aparece ¿como elegimos los artistas los temas, materiales y técnicas?

Las respuestas son variadísimas, para ello simplemente comparar el proceso que me comenta la artista Stacy Viard con el mío.
Stacy se dedica tanto a la pintura como a la escultura. Sus ideas parten de una concepción muy propia del arte. Se interesa especialmente en lo visceral, en aquellas manifestaciones del cuerpo que pueden ser consideradas como anormales.
Esto hace que los temas puntuales para sus trabajos surjan también orgánicamente. No mezcla la pintura con la escultura. A cada disciplina un proyecto, aunque en cierto momento puedan convivir los dos proyectos: algunos días pinta y otros se dedica a la escultura.
Trabaja en series, se plantea una cierta cantidad de piezas a realizar con el tema escogido.
En pintura usa óleo para pintar por capas, ejerciendo el control en todo momento. Crea su propia paleta a partir de los colores primarios.

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Stacy Viard, “Autorretrato”, óleo sobre madera. 2016.

Cuando le pregunto por su forma de hacer cuando se dedica a la escultura, me comenta: “Al final es todo cuestión de control, con la pintura sé precisamente hacia dónde voy, con la escultura parto de una idea pero voy improvisando más, modelando y cambiando lo que estoy haciendo hasta que considero que está listo”.
Luego trabaja en base a moldes y experimenta con distintos materiales. Las esculturas de Stacy son imprevisibles. No sólo en su forma, sino en el material escogido cada vez.

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Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

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Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

 

La técnica en la que finalmente se permite una libertad total es la encáustica, en donde mezcla pigmentos de pocos colores para ir pintando lo que va saliendo. Son obras rápidas e intuitivas.

En cambio yo tengo un método muy diferente. Mi obra es básicamente autobiográfica, los temas llegan por decantación, son asuntos que me interesan o me preocupan durante un tiempo suficientemente largo como para que al final me de cuenta de que son posible tema para una serie de trabajos.
Tienen mucho que ver con los sentimientos, experiencias personales que pueden conectar con los demás y muchas veces un toque de nostalgia.
Me dedico a la escultura y al dibujo básicamente. Si bien puedo pintar mis dibujos, en general son siempre sobre papel y no llegan a ser pinturas.

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Natalia Fürst, “Tiempo inconcluso”, tinta y lápiz sobre papel. 40 x 30 cm. 2015.

Una vez que decido cuál será el tema, doy por hecho que tendré que hacer unas 15 obras aproximadamente, a veces un poco menos, y se mezclarán esculturas y dibujos.
Empiezo a dibujar y paso quizás meses haciendo bocetos, muchas veces muy terminados, como especie de precalentamiento. De todo eso surgen ciertas formas que rescato y entonces viene el momento de decidir si serán plasmadas en dibujos o en esculturas. Es una parte divertida pero complicada, sobre todo en lo que se refiere a la escultura, ya que tengo que decidir si la haré en cerámica, vidrio, metal o combinaré varios materiales.

Me he decidido por estos materiales porque me gusta su apariencia y el proceso de trabajo. Los dos últimos son muy laboriosos y se necesita constancia y a veces fuerza física; pero quizás justamente estas características hagan que las prefiera a otras técnicas.

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Natalia Fürst, “Nena-osito”, cerámica.

En esa fase paso un tiempo largo, por lo que generalmente comienzo a trabajar con los dibujos mientras las otras decisiones van inclinándose hacia un lado, o a veces, simplemente se posponen hasta que no queda otra opción que enfrentarlas.
En los dibujos no hay mucha improvisación, excepto cuando le sumo colores; y en la escultura muy poca porque al ser muy técnica, necesito pensar bien en todo el proceso para que funcione.
Soy por cierto bastante mala en ese aspecto, a veces me emociono y comienzo a trabajar sin decidir previamente cómo se van a ensamblar las piezas: el placer que me produce hacerlas hace que minimice los inconvenientes que luego tendré al montarla.

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Natalia Fürst, “La era de hielo III”, fusing de vidrio y estaño. 20 x 20 x 30 cm.

Lógicamente no se pueden sacar grandes conclusiones a partir de la experiencia de dos personas, pero sí puedo decir que a partir de lo conversado con otros artistas y lo observado a lo largo de 20 años, si en algo están todos de acuerdo es en la forma de elegir el tema: sale de adentro, se pinta o se esculpe o se graba algo porque no se puede evitar. Eso es lo que hace que las obras de estos artistas sean genuinas, porque nacen de una necesidad.
La elección del medio y de la técnica depende tanto de la personalidad como su forma de moverse en el mundo: hay artistas más conservadores y otros más experimentales.
Ninguno de ellos trabaja motivados principalmente por el dinero, si se vende, bien, si no se vende, había que hacerlo de todas maneras.
Pero tampoco se puede negar la existencia de artistas que trabajan por cuestiones meramente comerciales, pero por vueltas de la vida no he tenido contacto con ellos y no sé cómo funcionan.

Creo que para los artistas una de las cosas más interesantes es conectarse con otros artistas y ver cómo trabajan, saber los motivos, intercambiar conocimientos.
También diría que los artistas podrían mejorar la comunicación con el público, haciéndoles conocer los entresijos de lo que ven.
Y finalmente el público, que no debe tener miedo a preguntar, a nosotros nos gusta que haya interés en lo que hacemos.
Si estamos creando y lo mostramos, es porque queremos compartir lo que hemos logrado.

Al final de cuentas, pintores, escultores, dibujantes, grabadores, etc. se mueven por la misma fuerza. Tal como decía Auguste Rodin: “El trabajo realizado con amor es el secreto de todo orden y toda felicidad”.

Gracias a Stacy Viard por la colaboración desinteresada.

Podéis ver su obra en: www.stacyviard.com

La inspiración ¿mito o realidad?

Para comenzar a redactar, mi primer paso fue buscar definiciones de inspiración y el segundo fue intentar contrastarlas con mi realidad. La tercera fue descartar el título “Cómo sufrimos los artistas”, que ya servirá para otra publicación.

En la mayoría de las explicaciones se habla de un brote súbito de creatividad que permite emprender obras, sobre todo si son de arte. Entran también las Musas y finalmente se supone que el artista se encuentra prácticamente en el medio de una reunión de amigos, dejando que el arte fluya como si él solo fuera un canal. Sí, también hay muchas explicaciones esotéricas.

Pensando en lo que me pasa a mí y a mis amigos artistas, puedo decir que sí, que existe y que se sufre por ella, pero que poco tiene que ver con las definiciones de diccionario o con lo que la mayoria de la gente piensa.

Se sufre por la falta de ella: no tengo ideas, todo lo que pienso me parece banal, no tiene profundidad, etc.

Pero también cuando aparece: no es así como debería quedar, este trabajo va fatal, no se corresponde con mi idea primordial.

Como teóricamente la inspiración no se puede aprehender, no hay manera de domarla, llevándola por el camino que queremos. Una vez más la idea de la Musa romántica caprichosa a la que hay que esperar pacientemente.

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“La escalera de Jacob”. William Blake.

Puedo contar cómo es su aparición en mi caso, pero no puedo afirmar que a todos les pase lo mismo.

Yo trabajo por series, es un método que decidí adoptar hace unos años, luego de ver la forma caótica en que me “organizaba”, así que necesito una idea inspiradora global y luego varias para cada obra. Esa “gran idea madre” aparece por decantación: como mi obra es básicamente autobiográfica, según lo que esté viviendo, analizando cómo me siento, veo con bastante claridad cuál es el tema que tengo que tratar. Por ejemplo ahora es la lentitud, mi vida va a un ritmo tan rápido que no soy capaz de estar presente en ningún lado. A partir de ahí salen hilos, conexiones con otros conceptos como la naturaleza, los animales, etc. Tengo un periodo fértil en donde me documento: hago fotos, busco imágenes, pienso en materiales. Pero ni bien termino esa parte del proceso, demasiadas veces aparece ese también famoso bloqueo: puedo llegar hasta el punto de concebir las obras en boceto en un cuaderno, pero no avanzo más allá. Me quedo paralizada y comienzo a dudar sobre las ideas para cada escultura o dibjo. Los artistas en general tenemos un miedo cerval al ridículo, a que nuestra obra sea naïf, obvia o pretenciosa.

Hay muchos métodos que se suponen que sirven para estimular la creatividad, pero un artista bloqueado probablemente no haga nada. Le parece una pérdida de tiempo y esto lo afirma en la sensación de que no hay salida posible.

La archisabida frase “que la inspiración me encuentre trabajando” debería ser una ley, pero difícilmente se cumple.

Sé que hay algunos que son sumamente productivos, aquellos que de todas maneras seguirán dándole vueltas a las ideas en su pequeño cuadernito, pero yo no soy de esas: yo soy de las que sufro en la inactividad y además me castigo por estar inactiva. Los monólogos mentales vendrían a ser algo así:

“¿Quién me mandó a elegir esta carrera?¿Y qué hubiera hecho si no? Esta pregunta no tiene sentido, hubieras estudiado lo mismo. Sí, pero en otro lado. Vale, no viene al caso, la cuestión es que no tenemos idea y no avanzamos. Quizás mañana pueda ir a comprar arcilla y eso me motive a ponerme a hacer bocetos. No mientas, no vas a ir porque esos bocetos son pamplinas inventadas para terminar esta conversación”.

¿Qué tal?

A continuación me imagino teniendo esa vida tranquila y mansa lejos de la búsqueda del Santo Grial: yo trabajo en un banco o algo así, tengo un monovolumen, una pareja y quizás niños. Puedo planear mis vacaciones y tengo la 13 paga.

Esa comparación tampoco me hace sentir mejor, ya sé que no quiero esa vida, ¿a dónde voy con esas disquisiciones?

Será esa costumbre tan propia en nuestro gremio de autoflagelarnos, no lo sé, en todo caso no aporta nada.

el silencio antes de Bach- efraim rodriguez

“El silencio antes de Bach”, Efraïm Rodríguez.

Por lo tanto puedo decir que sí, la inspiración existe, que no, que no se accede a ella a través de canales sobrenaturales y que sí es cierto que mientras más en movimiento uno está, más ideas válidas salen.

Con tan pingües experiencias, podría dar algunas recomendaciones:

  • Evitar la comparación con gente de vida equilibrada.

  • Intentar reunirse con otros artistas: el entorno es vital, si tus amigos o colegas son creativos, será más fácil que puedas encontrar lo que estás buscando.

  • Pedir ayuda a tus colegas (todos han pasado por ese momento difícil)

  • Darse un periodo de tiempo razonable (depende de tí) para simplemente no estresarte por el tema.

  • Ponerse fechas límites u objetivos reales e inamovibles: fechas para exposiciones, entregas de obra para concursos.

  • Olvidarse de las Musas, son imprevisibles.

  • Usar el collage como método de diversión que además ayuda al cambio de perspectiva.

  • No hacer caso de las frases motivacionales del pensamiento positivo, que poco saben sobre lo que es el arte. Poco saben de nada, pero ese es otro tema.

A los 19 años consulté con un maestro pintor, el artista Luis Quesada, sobre la idea de estudiar arte y me dijo claramente: “meterse en el arte es entrar en un desierto”. Así y todo lo elegí, y tenía razón. Los oasis que encuentro eventualmente me siguen dando una alegría que no creo que otro trabajo pudiera proveerme.

Por eso hoy cierro con esta frase de Henri Matisse: La creatividad requiere coraje”.

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“La dama del chicle”, Gerard Mas, resina.