Versatilidad versus Especialización

La universidad no prepara a sus estudiantes de Bellas Artes para el ámbito laboral. Nos enseñan a dibujar, a pintar y a hacer escultura, aunque cada vez más lo manual pasa a segundo plano. Pocas carreras deben tener menos contacto con la realidad que la nuestra.

Terminamos de estudiar y ¿entonces qué? No sabemos cómo funciona el mercado y menos cómo insertarnos en él.

Así que cada uno por su cuenta y dependiendo de sus posibilidades y ambiciones, hará sus averiguaciones sobre nuestras opciones de supervivencia.

En los últimos años se ha empezado a desarrollar un fructífero negocio de coachs artísticos que nos explican cómo funcionan las galerías, cómo se prepara un portfolio y qué hacer si se quiere vender por internet. Nos gusten o no, ciertamente son útiles, nos dan la información que deberíamos haber recibido mientras estudiábamos.

Uno de los puntos en los que mayor énfasis hacen es la observación de las carreras de otros artistas que estén posicionados en donde nosotros querríamos estar, o que desarrollen un tipo de obra similar al nuestro.

Es cierto que si prestamos atención a estos artistas, veremos que generalmente se han especializado enormemente en un tipo de manifestación artística. Se intenta ser el mejor representante de algo que se haya escogido: escultura en madera, pinturas de marinas en óleo, dibujos de mujeres de ojos grandes. Da igual el objeto que se haya elegido, simplemente se elimina cualquier acompañamiento porque el cliente tiene que tener bien claro a qué nos dedicamos.

La especialización que se ha dado en la medicina y la tecnología se está aplicando ahora al arte.

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“Parte del origen”, Natalia Fürst, técnica mixta sobre papel.

Atrás quedó la idea del hombre renacentista, capaz de ocuparse de varias cosas a la vez. Hoy se le llama dilettante.

Algunos artistas tenemos un gran inconveniente en este punto porque nos negamos a dedicarnos únicamente a una disciplina.

Yo necesito dibujar y hacer escultura en arcilla, pero también trabajar con vidrio y pintar cuando la obra me lo pide. No puedo quedarme con una vertiente y descartar las otras, me aburriría muy rápido. Y una de las cosas más importantes a la hora de decidirme por el arte como forma de vida, fue que no existía la rutina.

Hay otros artistas que se dedican exclusivamente a algo, lo hacen bien y continúan disfrutándolo.

Pero no sé cuántos son. Casi todos los que conozco personalmente se dedican al menos a dos disciplinas.

También he de decir que no son precisamente ellos los que han triunfado en el mercado.

Así también el mercado nos dicta que se debe trabajar por series: una cierta cantidad de obras con un mismo tema y estética.

Es cierto que es cómodo y nos ayuda a enfocarnos mejor, sin duda es una técnica de trabajo que recomiendo, pero el interés del mercado es que logremos un producto cohesivo, sin fisuras.

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Máquinas de pintar o esculpir o grabar, que produzcan a ritmo sostenido y constante una cierta cantidad de obras muy semejantes entre sí que sean rápidamente identificables y vendibles a nuestro nicho de mercado.

Se nos habla de un nicho de mercado, sí, tal como lo leen: nosotros también hemos sucumbido a la lógica del consumo.

De manera paralela los museos solicitan cada vez más instalaciones, videoarte u otro tipo de obras a los artistas. Con lo cual por un lado se nos pide especialización y por otro versatilidad.

Paradójicamente, se les permite ser libres y utilizar el método y medio que deseen a personajes como Damien Hirst, que ni siquiera toca sus obras, producidas por un ejército de más de 150 obreros.

Nos encontramos por lo tanto con un dilema excepcional: ¿seguimos haciendo arte porque es una expresión de nuestra libertad pero renunciamos a venderlo?¿Nos especializamos en algo y nos aseguramos así nuestra supervivencia?

¿Cuánto cuesta entonces nuestra supervivencia?

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Imagen de kaleandcigarettes.com

¿Cómo eligen los artistas los temas y los materiales?

Salgo a dar una vuelta por una galería de arte que me gusta. Han utilizado como punto de partida la idea de “sin defectos” (flawless), ya que las piezas que exponen tienen una factura excelente.
Hay esculturas, pinturas, fotografías, objetos, serigrafías, collage y grafittis. Los materiales y técnicas son múltiples, no sólo varían dentro de las obras, sino en la producción de un mismo artista.
Algunos de ellos se dedican únicamente a una disciplina, otros son multidisciplinares.

Es entonces cuando la pregunta aparece ¿como elegimos los artistas los temas, materiales y técnicas?

Las respuestas son variadísimas, para ello simplemente comparar el proceso que me comenta la artista Stacy Viard con el mío.
Stacy se dedica tanto a la pintura como a la escultura. Sus ideas parten de una concepción muy propia del arte. Se interesa especialmente en lo visceral, en aquellas manifestaciones del cuerpo que pueden ser consideradas como anormales.
Esto hace que los temas puntuales para sus trabajos surjan también orgánicamente. No mezcla la pintura con la escultura. A cada disciplina un proyecto, aunque en cierto momento puedan convivir los dos proyectos: algunos días pinta y otros se dedica a la escultura.
Trabaja en series, se plantea una cierta cantidad de piezas a realizar con el tema escogido.
En pintura usa óleo para pintar por capas, ejerciendo el control en todo momento. Crea su propia paleta a partir de los colores primarios.

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Stacy Viard, “Autorretrato”, óleo sobre madera. 2016.

Cuando le pregunto por su forma de hacer cuando se dedica a la escultura, me comenta: “Al final es todo cuestión de control, con la pintura sé precisamente hacia dónde voy, con la escultura parto de una idea pero voy improvisando más, modelando y cambiando lo que estoy haciendo hasta que considero que está listo”.
Luego trabaja en base a moldes y experimenta con distintos materiales. Las esculturas de Stacy son imprevisibles. No sólo en su forma, sino en el material escogido cada vez.

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Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

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Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

 

La técnica en la que finalmente se permite una libertad total es la encáustica, en donde mezcla pigmentos de pocos colores para ir pintando lo que va saliendo. Son obras rápidas e intuitivas.

En cambio yo tengo un método muy diferente. Mi obra es básicamente autobiográfica, los temas llegan por decantación, son asuntos que me interesan o me preocupan durante un tiempo suficientemente largo como para que al final me de cuenta de que son posible tema para una serie de trabajos.
Tienen mucho que ver con los sentimientos, experiencias personales que pueden conectar con los demás y muchas veces un toque de nostalgia.
Me dedico a la escultura y al dibujo básicamente. Si bien puedo pintar mis dibujos, en general son siempre sobre papel y no llegan a ser pinturas.

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Natalia Fürst, “Tiempo inconcluso”, tinta y lápiz sobre papel. 40 x 30 cm. 2015.

Una vez que decido cuál será el tema, doy por hecho que tendré que hacer unas 15 obras aproximadamente, a veces un poco menos, y se mezclarán esculturas y dibujos.
Empiezo a dibujar y paso quizás meses haciendo bocetos, muchas veces muy terminados, como especie de precalentamiento. De todo eso surgen ciertas formas que rescato y entonces viene el momento de decidir si serán plasmadas en dibujos o en esculturas. Es una parte divertida pero complicada, sobre todo en lo que se refiere a la escultura, ya que tengo que decidir si la haré en cerámica, vidrio, metal o combinaré varios materiales.

Me he decidido por estos materiales porque me gusta su apariencia y el proceso de trabajo. Los dos últimos son muy laboriosos y se necesita constancia y a veces fuerza física; pero quizás justamente estas características hagan que las prefiera a otras técnicas.

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Natalia Fürst, “Nena-osito”, cerámica.

En esa fase paso un tiempo largo, por lo que generalmente comienzo a trabajar con los dibujos mientras las otras decisiones van inclinándose hacia un lado, o a veces, simplemente se posponen hasta que no queda otra opción que enfrentarlas.
En los dibujos no hay mucha improvisación, excepto cuando le sumo colores; y en la escultura muy poca porque al ser muy técnica, necesito pensar bien en todo el proceso para que funcione.
Soy por cierto bastante mala en ese aspecto, a veces me emociono y comienzo a trabajar sin decidir previamente cómo se van a ensamblar las piezas: el placer que me produce hacerlas hace que minimice los inconvenientes que luego tendré al montarla.

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Natalia Fürst, “La era de hielo III”, fusing de vidrio y estaño. 20 x 20 x 30 cm.

Lógicamente no se pueden sacar grandes conclusiones a partir de la experiencia de dos personas, pero sí puedo decir que a partir de lo conversado con otros artistas y lo observado a lo largo de 20 años, si en algo están todos de acuerdo es en la forma de elegir el tema: sale de adentro, se pinta o se esculpe o se graba algo porque no se puede evitar. Eso es lo que hace que las obras de estos artistas sean genuinas, porque nacen de una necesidad.
La elección del medio y de la técnica depende tanto de la personalidad como su forma de moverse en el mundo: hay artistas más conservadores y otros más experimentales.
Ninguno de ellos trabaja motivados principalmente por el dinero, si se vende, bien, si no se vende, había que hacerlo de todas maneras.
Pero tampoco se puede negar la existencia de artistas que trabajan por cuestiones meramente comerciales, pero por vueltas de la vida no he tenido contacto con ellos y no sé cómo funcionan.

Creo que para los artistas una de las cosas más interesantes es conectarse con otros artistas y ver cómo trabajan, saber los motivos, intercambiar conocimientos.
También diría que los artistas podrían mejorar la comunicación con el público, haciéndoles conocer los entresijos de lo que ven.
Y finalmente el público, que no debe tener miedo a preguntar, a nosotros nos gusta que haya interés en lo que hacemos.
Si estamos creando y lo mostramos, es porque queremos compartir lo que hemos logrado.

Al final de cuentas, pintores, escultores, dibujantes, grabadores, etc. se mueven por la misma fuerza. Tal como decía Auguste Rodin: “El trabajo realizado con amor es el secreto de todo orden y toda felicidad”.

Gracias a Stacy Viard por la colaboración desinteresada.

Podéis ver su obra en: www.stacyviard.com