¿Trabajar por encargo vale la pena?

A lo largo de mi vida como artista, me han llegado diferentes encargos que he llevado a cabo con mayor o menor éxito: esculturas, premios y trofeos, vidrieras, souvenirs, dibujos para marcas, pinturas murales, etc.

Un trabajo por comisión puede ser una oportunidad para salir de nuestra zona de confort, para darnos a conocer y comunicarnos con otras personas.

Pero también puede ser una verdadera pesadilla.

El caso se complica aún más cuando se trabaja de forma tercerizada, es decir: un cliente encarga a un artista una obra que en realidad realizará otro artista. Esto significa que te convertirías en un “ghost artist” (artista fantasma), un artista que trabajará en el anonimato, solo por dinero y sin ningún tipo de reconocimiento.

Otro de los casos más comunes se presenta cuando trabajamos para un amigo o conocido. Es entonces cuando tendemos a ser menos cuidadosos porque confiamos en que nuestra buena relación hará que el proyecto sea fácil de llevar.

Es un error muy común que muchas veces termina dañando a ambas partes, por lo que las observaciones que apunto más adelante, atañen muy especialmente a estas eventualidades.

Es clave tener en cuenta varios asuntos antes de decidir y tomar una decisión.

El punto más importante de todos los que veremos a continuación, es la comunicación. Si ésta falla entre quien encarga el trabajo y quien lo ejecuta, los problemas están prácticamente garantizados.

Es una señal clara de profesionalismo el ser claros desde el principio y mantener una comunicación fluida para que se llegue al objetivo.

Si tu tarea es la de un “ghost artist” esta comunicación es muy difícil, ya que no tendrás la oportunidad de hablar nunca con quien encarga la pieza. Siempre habrá un filtro que te hará saber qué es lo que debes hacer. Es allí donde la información es aun más imprescindible, y mantener un canal saludable de intercambio es parte de ese proceso.

herramientas de escultura

1- Requiere la mayor cantidad de detalles posibles sobre la pieza que realizarás

Tanto sobre los materiales como en relación a la estética general.

Se recomienda el uso de imágenes como referencia para estar seguros del estilo que se espera.

2- No permitas que haya aspectos vagos sobre lo que se espera de tí

Si aceptas realizar una obra sin tener una idea clara de lo que se quiere, hay altas probabilidades de que el resultado no sea el esperado.

3- No comiences sin firmar un contrato

Si ellos no lo proveen, prepáralo tú.

Debe incluir el precio con todos los gastos asociados a la creación de la pieza, los términos de pago y el porcentaje que se exigirá antes de comenzar a trabajar.

Muchos artistas pactan un 50 % del precio total como depósito.

Asegúrate de que si el trabajo es cancelado por alguna razón, no hayas perdido dinero en materiales y tiempo.

Incluye los plazos de entrega y de aceptación del proceso.

También se deben tener en cuenta los derechos que el artista y el cliente tendrán sobre el uso de la obra.

Nunca asumas que los plazos, el precio y la fecha de entrega se resolverán a medida que pase el tiempo.

4- Mantente en contacto permanentemente con tu cliente, manteniéndote siempre dentro de los plazos estipulados

Si tienes cualquier tipo de duda, pregúntale claramente sobre el punto a resolver.

5- Pregúntate sinceramente si eres capaz de llevar a cabo el proyecto encomendado

No puedes manejar perfectamente todos los materiales y técnicas, por lo que si alguno de esos puntos es un inconveniente, plantéate si realmente vale la pena el tiempo que te tomará aprender y desarrollar las habilidades para lograr un trabajo bien hecho.

6- Sé realista sobre la duración del proyecto

Es una buena idea agregar un tercio del tiempo que calculas que te tomaría llevar a cabo una pieza, siempre y cuando estés familiarizado con la técnica y los materiales.

No te pongas en una situación en la que no podrás respetar los tiempos o tendrás que correr para lograrlo.

7- Pregúntate sobre si trabajas bien con otra gente

Los artistas estamos acostumbrados a un trabajo generalmente individual, por lo que debes plantearte seriamente si te interesa trabajar para otro o con otro.

¿Qué tal te sentirás si te empujan en una dirección que no te gusta? ¿Estás listo para comunicarte, aun cuando no tengas ganas siempre?

8- Asegúrate de que el proyecto encaje con tus objetivos artísticos

Piensa si en este momento es necesario e importante para tu carrera o para tu economía.

9- Infórmate sobre cuán implicado estará el cliente en el proceso

Establece fechas para ir mostrándole tus avances para que todo se mantenga claro. Pregunta si necesita bocetos previos y fotos del desarrollo hasta que esté completamente finalizado.

De esta manera evitas desastres potenciales antes de que sea demasiado tarde.

10- Protégete incluyendo en el contrato la posibilidad de cancelación de la obra

Considera detalladamente cuáles serían las obligaciones de ambas partes.

Esto evitará que te quedes sin cobrar luego del tiempo y el esfuerzo empleados en un proyecto.

Pondera la posibilidad de que si el trabajo se cancela, no se devuelva el depósito inicial.

Finalmente, te recomiendo hacer una lista de las ventajas y desventajas que te daría crear la obra, e intenta ser objetivo en tu decisión. Decide qué puntos se pueden negociar y cuáles no.

Si tienes dudas coméntalas con otros amigos artistas que puedan haber vivido una situación similar, ellos pueden darte perspectivas que tú no habías tomado en cuenta.

Y tal como decía Walt Disney, pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.

 

pinturas

Bibliografía:

https://www.artworkarchive.com/blog/do-s-and-don-ts-of-commissioning-an-artwork

https://www.artworkarchive.com/blog/10-questions-to-ask-before-accepting-an-art-commission

https://www.artworkarchive.com/blog/art-business-basics-what-to-include-in-a-contract

¿Qué es mejor para el artista: vivir en el campo o en la ciudad?

Esa pregunta me rondaba desde hace mucho tiempo, pero imposibilitada de confirmarla en la práctica, allí quedó hasta el año pasado.

Dejé Barcelona por un año y me fui a vivir a Francia, a las afueras de un pequeño pueblecillo en la frontera con Suiza.

Me devolvieron la naturaleza y el espacio, el levantarme sin prisas cada mañana, sin cumplir un horario.

Era la primera vez en mi vida que no trabajaba o estudiaba. Tenía todo el tiempo para mí.

Preparé pan casero, jugué con mi perra en el jardín, observé la vegetación como hacía tanto que no lo hacía, me embelesé con la maravilla de la nieve. La miré por primera vez no como esquiadora, sino como habitante.

Por primera vez dibujé y esculpí porque realmente quería hacerlo, disfrutándolo como pocas veces antes. Sin culpas, remordimientos, fechas de entrega, preocupaciones por horneadas fallidas, y tantos miles de obstáculos que siempre me acompañaron sin que me diera cuenta.

elegida

La creación es para mí una forma de supervivencia. Dibujo cuando me cuesta respirar, escribo cuando mi mundo se da vuelta y no sé cómo mantenerme en pie.

Es verdaderamente un acto de supervivencia y por eso tiene tantos altos y bajos.

El arte lo impregna todo en mi vida: mis aficiones, mi tiempo libre, mis conversaciones. Soy consciente de esto y quizás estuviera bien dar una vuelta por terrenos diferentes, pero de momento sigo visitando exposiciones.

Y entonces pasaron 3 meses. Mi vitamina D bajó drásticamente por falta de sol, lo que me producía mucho sueño y cansancio.

Me di cuenta de cuánto me había estado contaminando la ciudad. Su publicidad constante, la conectividad permanente, la cantidad de obligaciones aburridísimas que siempre se acumulan. La obligación de tratar con la gente. Sí. Algo cambió en mi forma de ver las relaciones, decidí descartar a quienes no me proporcionaban nada ni siquiera a la distancia, manteniendo los lazos con quienes sí me seguían aportando.

de ida

Menos gente. El arte avanzaba.

Mi trato con la gente se retraía. En este pueblo no había siquiera un café. Empecé a echar de menos a la cultura. A falta de cine, buscaba en la cartelera obras de teatro con avidez, pero resultaban ser pequeñas comedias musicales que empeorarían más mi estado.

Y fue entonces cuando me di cuenta que sin el estímulo del arte ajeno y de la cultura producida por otros, me agoto.

Por más proyectos que pueda tener en mente, mis manos se niegan a llevarlos a cabo. Simplemente no les encuentro sentido.

La cultura es mi combustible, suena tan snob que da risa. Quisiera decir que mi motor es la naturaleza, pero tal como dice Cortázar: No se fíe, che, de la contemplación absorta de un tulipán cuando el contemplador es un intelectual. Lo que hay allí es tulipán + distracción, o tulipán + meditación (casi nunca sobre el tulipán)”.(Julio Cortázar, Un tal Lucas).

Saber quién es Raskolnikov me devuelve una parte mía, visitar una buena librería me ayuda a completarme. Comprar un libro de Amélie Nothomb en su lengua original, define mis bordes, mis perfiles. Dios, qué snob.

Pero así fue como empecé a desdibujarme. Ya no me alcanzaban los horizontes verdes y las mañanas de nieve, ni los libros de Boris Vian. No tenía ganas de dibujar, simplemente ya no le veía el sentido. Aun teniendo tiempo y materiales, el objetivo había desaparecido. No tenía con quién conversar sobre estas cosas, a quién preguntarle si los colores elegidos serían los correctos, nadie me explicaría qué hacer con tantas piezas después de terminarlas.

El arte tiene características muy especiales, y una de ellas es que algunos de nosotros realizamos cosas sin saber qué haremos con ellas después. La necesidad de crear es tan grande que la finalidad queda justamente para el final. Primero hago, luego decido qué hago con lo que he hecho.

Mis conclusiones son: 6 meses de soledad, sí; 1 año de vida alejada de la ciudad pero con una pequeña comunidad de artistas no muy lejana, sí; 1 año de vida alejada de la ciudad pero con una ciudad cercana culturalmente activa, sí.

Fantasía bucólica de vida artísticamente solitaria e independiente, huele de lejos a fracaso, aburrimiento, ruptura amorosa, persona en permanente albornoz y pantuflas.

Para conservar un mínimo de dignidad, al menos estéticamente, antes de marcharte al pueblo pequeñito-ideal-para-crear-y-criar-tus-gallinas-ponedoras, asegúrate de tener una sala de conciertos cerca.

pexels-photo-374710.jpeg

La procrastinación en los artistas

Recostada en el sofá, con mi perra a los pies, evito mirar hacia la derecha.

Sé bien qué es lo que hay en esa zona de la habitación: un atril con un dibujo a medias. Lo he terminado en mi cabeza con todos sus detalles hace meses. Es casi indignante verlo y verificar que esas sombras que deberían estar completas, no existen.

Lo que pasa es que antes de ponerme a dibujar debo lavar los platos que quedaron de anoche, poner una lavadora, doblar toda la ropa limpia y guardarla, ir a tirar la basura reciclada, hacer la cama, mirar a la nada desde mi terraza. Me siento al lado de mi perra y la acaricio mientras me miro los pies, de ahí el suelo, el césped que se extiende hasta el final de mi vista.

En mi cabeza pelean el sentido de obligación de ponerme a dibujar, y una resistencia sorda e inexplicable.

Sé que no soy la única, la procrastinación, porque así se llama lo que hago con tanta profesionalidad, es un mal que se ensaña especialmente con los artistas.

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), es la postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables (Wikipedia).

Puede ser confundida con la pereza, pero no, es simplemente miedo. A no estar a la altura, a no crear una obra tan perfecta como debería ser, a no ser capaz.

En vez de enfrentar ese fantasma, nos vamos cubriendo con responsabilidades teóricamente impostergables que hacen que ese fracaso no tenga posibilidad de existir.

Se le suma entonces la sensación de culpa: sabemos bien que no hemos cumplido con nuestro trabajo, las agendas llenas de listas y nada tachado, la percepción de que mañana será igual y así nos encontraremos en un círculo vicioso del que resulta difícil salir.

Definitivamente la disciplina debe ser uno de los puntales básicos del artista. Que quede para la literatura la idea del pintor bohemio, víctima de súbitos arranques de inspiración genial, prolífico y anárquico a la vez.

No negaré la existencia absoluta de algún individuo así, simplemente constato que la gran mayoría está formada por personas que sufren bastante intentando conciliar su vida diaria con el arte.

En las escuelas y universidades no se nos explicó ningún método de trabajo, y ni hablar de todo lo que envuelve al arte pero que no es arte: contabilidad, búsqueda de trabajo o clientes, marketing, publicidad, etc.

Así que hablando con otros colegas y leyendo bastante, he logrado una lista de 15 puntos que pueden ayudarnos a dejar a la procrastinación KO.

procrastinacion cuadro

Consejos para ganarle a la procrastinación y comenzar a crear:

1- Crea una lista de tareas todos los días: Decide cuáles son tus prioridades y ocúpate de las cosas más urgentes primero. No las pospongas para última hora del día cuando ya estás cansado. Incluye detalles de las tareas que debes realizar.

2- Sé realista sobre lo que puedes lograr: No te responsabilices de una larga lista de actividades que te causarán stress. Cando programes ten en cuenta las pausas de descanso.

agenda

3- Comienza tu día con la tarea más difícil: hazla primero y ya habrás conquistado el día.

4- Ponte un objetivo: Dentro de un tiempo específico, realista y mesurable.

6- Enfócate en un propósito: Intenta pensar qué te motivó a dedicarte al arte ¿Cuál es la intensión de lo que haces?Pensar así sobre tu misión puede ayudar a motivarte y ponerte en acción. Pregúntate realmente qué es lo que quieres hacer, y si te das cuenta de que algo ha cambiado, cambia tus objetivos.

4- Ve a tu ritmo: En vez de dedicarte a una tarea durante una larga cantidad de horas, divídela en segmentos.

5- Entra en tu estudio y cierra la puerta: Asegúrate de que los demás entiendan y respeten tu lugar y tiempo de trabajo. Pero debes ser tú primero quién se tome en serio esto.

6- Di no a las distracciones: Mantente alejado de las redes sociales, apaga el teléfono si hace falta. Revisa tu mail solo un par de veces por día y cuando ya tengas bastante trabajo adelantado.

7- Sé estricto con tu tiempo: si has planeado varias cosas para tu día, usa una alarma que te ayude a dividir el tiempo y respétalo.

8- Termina lo que estás haciendo: antes de empezar un proyecto nuevo, asegúrate de terminar lo que tienes en proceso. Terminar las cosas otorga una gran satisfacción, mientras que lo contrario nos produce stress, ansiedad y letargo, quitándonos energía. Termina cosas y quítatelas de encima, sintiéndote liviano, activo y listo para más.

9- Trabaja todos los días en tu arte: La persistencia es la clave de todos los emprendedores, artistas incluidos.

procrastinacion

10- Haz arte malo: ya que el perfeccionismo es una de las causas principales de la procrastinación, ésto puede paralizarnos. La clave es crear cosas malas intencionadamente, o por lo menos dejar de preocuparse tanto porque resulte perfecto. Una técnica es tener un cuaderno que nunca se muestra, en donde dibujar sin preocuparse por nada.

11- Toma una decisión, la que sea: Analiza tus opciones, elige un camino y actúa.

12- Cambia tu entorno: Si tu zona de trabajo está desordenada, si hay mucho ruido y movimiento, tu concentración se puede dificultar. Procura tener un lugar privado y mantenerlo lo más ordenado posible.

13- Suma a un/a compañero/a: crear grupos de estudio o trabajo es un gran motivador. Si al menos te pones de acuerdo con otro artista con quien apoyarse mutuamente, teniéndose al tanto de los avances y dificultades que tengáis ambos.

14- Búscate un mentor: Los mentores son grandes motivadores para la acción. Busca a alguien que haya llegado a donde quieres llegar. Puede facilitarte mucho el camino, decirte qué es lo importante y lo accesorio y apuntalar tus progresos.

15- Prémiate por logros: Muchas de las cosas a las que nos enfrentamos son difíciles para nosotros porque nadie nos ha enseñado a hacerlas (contabilidad, marketing, ventas, etc.), así que cuando termines un proyecto, prémiate con algo especial.

cine

 

Bibliografía

  • Aguilar, 2011.

“Encuentra lo que amas y deja que te mate”

Pocos artistas tienen la suerte de contar con el apoyo de sus padres al elegir su carrera.

Las razones son miles, cada una más “lógica” que otra: ¿de qué vas a trabajar? Eso no es un trabajo, es un hobby, búscate algo serio y en tu tiempo libre pintas o haces lo que te de la gana, vas a terminar vendiendo anillos de alambre en las ferias de artesanos (pobres), etc.

También puedes encontrarte del lado de tu interlocutor con una risa genuina que muestra qué absurda le resulta tu propuesta de vida.

En mi caso me costó un rato convencer a mi padre de que no era una broma (al parecer la más graciosa hasta el momento).

A mi madre no le pareció tampoco una excelente idea, pero viendo que mi decisión era inamovible, me apoyó incondicionalmente hasta el día de hoy.

Nadie que no haya estudiado una carrera artística: sea artes plásticas, música, teatro, cine, danza, etc; podrá imaginarse la cantidad de razones que se deben dar para justificarse.

Generalmente si te preguntan por qué elegiste esa carrera es para saber qué parte de tí estaba fuera de la realidad, y para tener como respuesta una disertación pintoresca.

Somos pintorescos.

A menos que triunfemos. Económicamente.

Doy clases de arte a adultos desde hace 15 años, la mayoría odia su trabajo y a veces su sesión de escultura es uno de los pocos momentos de la semana en que es feliz. Un porcentaje grande hubiera querido dedicarse al arte. Otro porcentaje no desdeñable tiene talento.

He observado que alrededor de los 30 años un grupo entra en crisis: estudiar abogacía fue una pésima idea, nunca te gustó y te explotan en un buffet con un contrato basura. Ninguna de las carreras que antiguamente aseguraban el sustento pueden continuar haciéndolo.

Tus padres te dijeron que estudiar música era una pésima idea…¿y quién se dedica a hacer vidrieras en el s. XXI?

Hoy tienes un master en ciencias medioambientales y trabajas en un supermercado esperando a que la suerte cambie. Lo que sigue incombustible es tu placer por dibujar…

Por suerte una pequeña porción se decide a tirar todo por la borda y a dedicarse a estudiar arte. El orgullo que me produce poder haberle trasladado mi amor por lo que hago es inmenso. No creo que yo provoque una decisión, simplemente me conformo con decirle: “no estás loco, no estás solo”.

espejo

“Espejo”, Natalia Fürst, acrílico y lápiz sobre papel. 50x70cm.

Hace unos meses me topé con el libro “Instrumental”, de James Rhodes. Lo devoré, pero con cuidado, en pequeñas porciones: es tan real, tan consistente, tan subversivo, que corría el peligro de intoxicarme. Es el canto a la vida más brutal que he experimentado en los últimos años.

James cuenta que a los 7 años descubrió un cassette de música clásica y desde ese día supo que quería ser concertista de piano.

Pasó años evitándolo, hasta que el dolor de no tocar fue más fuerte que el miedo al dolor de hacerlo.

Y ahí recupera al gran Bukowski, que cada día me parece que toma más y más sentido:

bukowskiNo creo encontrar mejor frase para terminar.

¿Pagar por exponer?

dinero-sothebys_plyima20150622_0008_5

Exposición en Sotheby’s

A pesar de que internet ha puesto al alcance de cualquiera la opción de exponer online gratis, la forma tradicional en una galería sigue siendo prácticamente obligatoria, ya que no sólo abre posibilidades comerciales, sino de prestigio.

Se espera que nuestro curriculum que esté pensado para mostrar los lugares en donde hemos expuesto, los premios, becas y residencias. Todas estas instancias son palpables, no virtuales.

Quizás comercialmente a través de internet, ya nos vaya lo suficientemente bien como para no preocuparnos por ser representados por una galería, pero ese es otro asunto. Depende básicamente de la orientación que queramos darle a nuestra carrera.

Aquí es cuando todo artista se pregunta por dónde empezar, cómo presentar su trabajo y dónde.

Hay múltiples posibilidades: desde un bar hasta un centro cultural, cada uno sopesará los pros y los contras.

Pero uno de los entes cada vez más presentes son las galerías que cobran al artista por exponer.

Es entonces cuando todos nos preguntamos si eso es justo o no, si vale la pena o simplemente se están aprovechando de la desesperación de quien quiere exhibir su obra.

La Unión de Asociaciones de Artistas Visuales de España (UAAV), en su Código de Relaciones entre el Artista y el Espacio de Difusión del Arte Contemporáneo explicita que “la retribución económica (comisión) a favor del galerista es el porcentaje que éste se reserva sobre los importes de las ventas realizadas como contraprestación económica por su tarea comercial y sus servicios profesionales.” Esta comisión estará entre el 30 y el 50 % del precio y nunca se alquilará el espacio como forma de pago.

Es decir: aquellos espacios que se hacen llamar “galerías de arte” no deberían cobrar bajo ningún concepto por exponer.

Diferente es el caso de asociaciones culturales u otros lugares que puedan prestarse a una exposición. Allí cada artista decidirá si le parece que puede serle útil o no, dependiendo también del tipo de muestra que se proponga.

Pero las galerías de arte con prestigio, no cobran.

De hecho, generalmente las autodenominadas galerías que sí lo hacen, no forman parte de las asociaciones oficiales de galeristas de su región.

El problema se le presenta a los artistas emergentes, que no tienen la reputación para acceder a las galerías serias y que se preguntan entonces si no vale la pena invertir un poco de dinero y darse así a conocer.

Sobre este tema hay muchísimo por decir: sólo baste entrar en un forum en donde se discuta este tema, para ver cuántas opiniones diferentes hay y cómo se defienden calurosamente.

galeria-de-dolar

No por nada se les llama “vanity galleries” y llegan en ocasiones a pedir cantidades enormes de dinero por exponer en su espacio o por llevar tu obra a una feria.

Es importante entonces hacer una pequeña investigación: ver si esta galería forma parte del gremio, quién es su propietario y/o galerista, qué artistas representa, si tiene apariciones en la prensa especializada, etc. Y si es posible, acercarse a una inauguración para ver cómo funciona.

¿Qué problema habría en gastar un poco de nuestro dinero si lo recuperaremos con las ventas luego?

Es que probablemente esas ventas no existirán. Una vez que has pagado, las vanity galleries no tienen interés en esforzarse por vender una obra. Además normalmente no tienen una base de coleccionistas que podrían acercarse a comprar.

Trabajé en una galería en donde los propietarios sabían tanto de arte como yo de fórmula uno (cero), y la forma en que se trabajaba estaba alejadísima de la ética; pero eran los viejos buenos tiempos en que se compraba a lo loco, por lo que hasta ellos vendían. Esto ya no es así hoy en día.

Vi también cómo funcionaba desde adentro una galería de pago (no llegaba a ser una vanity gallery) y se cumplieron cada uno de los puntos que enumeré más arriba, a pesar de que quien la llevaba no era una mala persona, simplemente no sabía cómo trabajar profesionalmente. Lo que está claro es que si hubiera estado al mando un galerista serio, las cosas hubieran ido muchísimo mejor.

Finalmente, la pregunta es: ¿si todavía siguen existiendo será que de algo sirven? Por lo menos me permitirá añadir una línea más a mi curriculum.

No, en el mundo de las galerías se sabe muy bien cuál es seria y cuál no, con lo cual pagarle a una vanity gallery puede ser que te reste puntos.

Mejor es buscar otras opciones: galerías nuevas que no cobren, galerías cooperativas, sitios alternativos, exposiciones colectivas, asociaciones culturales, talleres de artistas, clubs, etc.

Precisamente si esos espacios siguen existiendo es porque los artistas no nos unimos y creamos nuestros propios lugares, porque no les contamos a los demás si hemos pagado o no, porque guardamos celosamente toda esa información que podría ser útil para todos.

Si no somos nosotros quienes se ocupen de buscarle una solución a este problema, no será el mercado quién nos la dará.

Nuevas respuestas para nuevas épocas, nuevos artistas para colaborar en nuevos proyectos.

arte-colaborativo

Versatilidad versus Especialización

La universidad no prepara a sus estudiantes de Bellas Artes para el ámbito laboral. Nos enseñan a dibujar, a pintar y a hacer escultura, aunque cada vez más lo manual pasa a segundo plano. Pocas carreras deben tener menos contacto con la realidad que la nuestra.

Terminamos de estudiar y ¿entonces qué? No sabemos cómo funciona el mercado y menos cómo insertarnos en él.

Así que cada uno por su cuenta y dependiendo de sus posibilidades y ambiciones, hará sus averiguaciones sobre nuestras opciones de supervivencia.

En los últimos años se ha empezado a desarrollar un fructífero negocio de coachs artísticos que nos explican cómo funcionan las galerías, cómo se prepara un portfolio y qué hacer si se quiere vender por internet. Nos gusten o no, ciertamente son útiles, nos dan la información que deberíamos haber recibido mientras estudiábamos.

Uno de los puntos en los que mayor énfasis hacen es la observación de las carreras de otros artistas que estén posicionados en donde nosotros querríamos estar, o que desarrollen un tipo de obra similar al nuestro.

Es cierto que si prestamos atención a estos artistas, veremos que generalmente se han especializado enormemente en un tipo de manifestación artística. Se intenta ser el mejor representante de algo que se haya escogido: escultura en madera, pinturas de marinas en óleo, dibujos de mujeres de ojos grandes. Da igual el objeto que se haya elegido, simplemente se elimina cualquier acompañamiento porque el cliente tiene que tener bien claro a qué nos dedicamos.

La especialización que se ha dado en la medicina y la tecnología se está aplicando ahora al arte.

parte-del-origen

“Parte del origen”, Natalia Fürst, técnica mixta sobre papel.

Atrás quedó la idea del hombre renacentista, capaz de ocuparse de varias cosas a la vez. Hoy se le llama dilettante.

Algunos artistas tenemos un gran inconveniente en este punto porque nos negamos a dedicarnos únicamente a una disciplina.

Yo necesito dibujar y hacer escultura en arcilla, pero también trabajar con vidrio y pintar cuando la obra me lo pide. No puedo quedarme con una vertiente y descartar las otras, me aburriría muy rápido. Y una de las cosas más importantes a la hora de decidirme por el arte como forma de vida, fue que no existía la rutina.

Hay otros artistas que se dedican exclusivamente a algo, lo hacen bien y continúan disfrutándolo.

Pero no sé cuántos son. Casi todos los que conozco personalmente se dedican al menos a dos disciplinas.

También he de decir que no son precisamente ellos los que han triunfado en el mercado.

Así también el mercado nos dicta que se debe trabajar por series: una cierta cantidad de obras con un mismo tema y estética.

Es cierto que es cómodo y nos ayuda a enfocarnos mejor, sin duda es una técnica de trabajo que recomiendo, pero el interés del mercado es que logremos un producto cohesivo, sin fisuras.

captura-de-pantalla-3

Máquinas de pintar o esculpir o grabar, que produzcan a ritmo sostenido y constante una cierta cantidad de obras muy semejantes entre sí que sean rápidamente identificables y vendibles a nuestro nicho de mercado.

Se nos habla de un nicho de mercado, sí, tal como lo leen: nosotros también hemos sucumbido a la lógica del consumo.

De manera paralela los museos solicitan cada vez más instalaciones, videoarte u otro tipo de obras a los artistas. Con lo cual por un lado se nos pide especialización y por otro versatilidad.

Paradójicamente, se les permite ser libres y utilizar el método y medio que deseen a personajes como Damien Hirst, que ni siquiera toca sus obras, producidas por un ejército de más de 150 obreros.

Nos encontramos por lo tanto con un dilema excepcional: ¿seguimos haciendo arte porque es una expresión de nuestra libertad pero renunciamos a venderlo?¿Nos especializamos en algo y nos aseguramos así nuestra supervivencia?

¿Cuánto cuesta entonces nuestra supervivencia?

mariposa-de-dinero

Imagen de kaleandcigarettes.com

¿Cómo eligen los artistas los temas y los materiales?

Salgo a dar una vuelta por una galería de arte que me gusta. Han utilizado como punto de partida la idea de “sin defectos” (flawless), ya que las piezas que exponen tienen una factura excelente.
Hay esculturas, pinturas, fotografías, objetos, serigrafías, collage y grafittis. Los materiales y técnicas son múltiples, no sólo varían dentro de las obras, sino en la producción de un mismo artista.
Algunos de ellos se dedican únicamente a una disciplina, otros son multidisciplinares.

Es entonces cuando la pregunta aparece ¿como elegimos los artistas los temas, materiales y técnicas?

Las respuestas son variadísimas, para ello simplemente comparar el proceso que me comenta la artista Stacy Viard con el mío.
Stacy se dedica tanto a la pintura como a la escultura. Sus ideas parten de una concepción muy propia del arte. Se interesa especialmente en lo visceral, en aquellas manifestaciones del cuerpo que pueden ser consideradas como anormales.
Esto hace que los temas puntuales para sus trabajos surjan también orgánicamente. No mezcla la pintura con la escultura. A cada disciplina un proyecto, aunque en cierto momento puedan convivir los dos proyectos: algunos días pinta y otros se dedica a la escultura.
Trabaja en series, se plantea una cierta cantidad de piezas a realizar con el tema escogido.
En pintura usa óleo para pintar por capas, ejerciendo el control en todo momento. Crea su propia paleta a partir de los colores primarios.

autorretrato-stacy-

Stacy Viard, “Autorretrato”, óleo sobre madera. 2016.

Cuando le pregunto por su forma de hacer cuando se dedica a la escultura, me comenta: “Al final es todo cuestión de control, con la pintura sé precisamente hacia dónde voy, con la escultura parto de una idea pero voy improvisando más, modelando y cambiando lo que estoy haciendo hasta que considero que está listo”.
Luego trabaja en base a moldes y experimenta con distintos materiales. Las esculturas de Stacy son imprevisibles. No sólo en su forma, sino en el material escogido cada vez.

stacy

Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

stacy1

Stacy Viard, escultura en proceso, cerámica. 2016.

 

La técnica en la que finalmente se permite una libertad total es la encáustica, en donde mezcla pigmentos de pocos colores para ir pintando lo que va saliendo. Son obras rápidas e intuitivas.

En cambio yo tengo un método muy diferente. Mi obra es básicamente autobiográfica, los temas llegan por decantación, son asuntos que me interesan o me preocupan durante un tiempo suficientemente largo como para que al final me de cuenta de que son posible tema para una serie de trabajos.
Tienen mucho que ver con los sentimientos, experiencias personales que pueden conectar con los demás y muchas veces un toque de nostalgia.
Me dedico a la escultura y al dibujo básicamente. Si bien puedo pintar mis dibujos, en general son siempre sobre papel y no llegan a ser pinturas.

cama fondo azul

Natalia Fürst, “Tiempo inconcluso”, tinta y lápiz sobre papel. 40 x 30 cm. 2015.

Una vez que decido cuál será el tema, doy por hecho que tendré que hacer unas 15 obras aproximadamente, a veces un poco menos, y se mezclarán esculturas y dibujos.
Empiezo a dibujar y paso quizás meses haciendo bocetos, muchas veces muy terminados, como especie de precalentamiento. De todo eso surgen ciertas formas que rescato y entonces viene el momento de decidir si serán plasmadas en dibujos o en esculturas. Es una parte divertida pero complicada, sobre todo en lo que se refiere a la escultura, ya que tengo que decidir si la haré en cerámica, vidrio, metal o combinaré varios materiales.

Me he decidido por estos materiales porque me gusta su apariencia y el proceso de trabajo. Los dos últimos son muy laboriosos y se necesita constancia y a veces fuerza física; pero quizás justamente estas características hagan que las prefiera a otras técnicas.

nena

Natalia Fürst, “Nena-osito”, cerámica.

En esa fase paso un tiempo largo, por lo que generalmente comienzo a trabajar con los dibujos mientras las otras decisiones van inclinándose hacia un lado, o a veces, simplemente se posponen hasta que no queda otra opción que enfrentarlas.
En los dibujos no hay mucha improvisación, excepto cuando le sumo colores; y en la escultura muy poca porque al ser muy técnica, necesito pensar bien en todo el proceso para que funcione.
Soy por cierto bastante mala en ese aspecto, a veces me emociono y comienzo a trabajar sin decidir previamente cómo se van a ensamblar las piezas: el placer que me produce hacerlas hace que minimice los inconvenientes que luego tendré al montarla.

laeradelhielo3 lat

Natalia Fürst, “La era de hielo III”, fusing de vidrio y estaño. 20 x 20 x 30 cm.

Lógicamente no se pueden sacar grandes conclusiones a partir de la experiencia de dos personas, pero sí puedo decir que a partir de lo conversado con otros artistas y lo observado a lo largo de 20 años, si en algo están todos de acuerdo es en la forma de elegir el tema: sale de adentro, se pinta o se esculpe o se graba algo porque no se puede evitar. Eso es lo que hace que las obras de estos artistas sean genuinas, porque nacen de una necesidad.
La elección del medio y de la técnica depende tanto de la personalidad como su forma de moverse en el mundo: hay artistas más conservadores y otros más experimentales.
Ninguno de ellos trabaja motivados principalmente por el dinero, si se vende, bien, si no se vende, había que hacerlo de todas maneras.
Pero tampoco se puede negar la existencia de artistas que trabajan por cuestiones meramente comerciales, pero por vueltas de la vida no he tenido contacto con ellos y no sé cómo funcionan.

Creo que para los artistas una de las cosas más interesantes es conectarse con otros artistas y ver cómo trabajan, saber los motivos, intercambiar conocimientos.
También diría que los artistas podrían mejorar la comunicación con el público, haciéndoles conocer los entresijos de lo que ven.
Y finalmente el público, que no debe tener miedo a preguntar, a nosotros nos gusta que haya interés en lo que hacemos.
Si estamos creando y lo mostramos, es porque queremos compartir lo que hemos logrado.

Al final de cuentas, pintores, escultores, dibujantes, grabadores, etc. se mueven por la misma fuerza. Tal como decía Auguste Rodin: “El trabajo realizado con amor es el secreto de todo orden y toda felicidad”.

Gracias a Stacy Viard por la colaboración desinteresada.

Podéis ver su obra en: www.stacyviard.com

La inspiración ¿mito o realidad?

Para comenzar a redactar, mi primer paso fue buscar definiciones de inspiración y el segundo fue intentar contrastarlas con mi realidad. La tercera fue descartar el título “Cómo sufrimos los artistas”, que ya servirá para otra publicación.

En la mayoría de las explicaciones se habla de un brote súbito de creatividad que permite emprender obras, sobre todo si son de arte. Entran también las Musas y finalmente se supone que el artista se encuentra prácticamente en el medio de una reunión de amigos, dejando que el arte fluya como si él solo fuera un canal. Sí, también hay muchas explicaciones esotéricas.

Pensando en lo que me pasa a mí y a mis amigos artistas, puedo decir que sí, que existe y que se sufre por ella, pero que poco tiene que ver con las definiciones de diccionario o con lo que la mayoria de la gente piensa.

Se sufre por la falta de ella: no tengo ideas, todo lo que pienso me parece banal, no tiene profundidad, etc.

Pero también cuando aparece: no es así como debería quedar, este trabajo va fatal, no se corresponde con mi idea primordial.

Como teóricamente la inspiración no se puede aprehender, no hay manera de domarla, llevándola por el camino que queremos. Una vez más la idea de la Musa romántica caprichosa a la que hay que esperar pacientemente.

Blake-William.-Jacobs-Ladder.

“La escalera de Jacob”. William Blake.

Puedo contar cómo es su aparición en mi caso, pero no puedo afirmar que a todos les pase lo mismo.

Yo trabajo por series, es un método que decidí adoptar hace unos años, luego de ver la forma caótica en que me “organizaba”, así que necesito una idea inspiradora global y luego varias para cada obra. Esa “gran idea madre” aparece por decantación: como mi obra es básicamente autobiográfica, según lo que esté viviendo, analizando cómo me siento, veo con bastante claridad cuál es el tema que tengo que tratar. Por ejemplo ahora es la lentitud, mi vida va a un ritmo tan rápido que no soy capaz de estar presente en ningún lado. A partir de ahí salen hilos, conexiones con otros conceptos como la naturaleza, los animales, etc. Tengo un periodo fértil en donde me documento: hago fotos, busco imágenes, pienso en materiales. Pero ni bien termino esa parte del proceso, demasiadas veces aparece ese también famoso bloqueo: puedo llegar hasta el punto de concebir las obras en boceto en un cuaderno, pero no avanzo más allá. Me quedo paralizada y comienzo a dudar sobre las ideas para cada escultura o dibjo. Los artistas en general tenemos un miedo cerval al ridículo, a que nuestra obra sea naïf, obvia o pretenciosa.

Hay muchos métodos que se suponen que sirven para estimular la creatividad, pero un artista bloqueado probablemente no haga nada. Le parece una pérdida de tiempo y esto lo afirma en la sensación de que no hay salida posible.

La archisabida frase “que la inspiración me encuentre trabajando” debería ser una ley, pero difícilmente se cumple.

Sé que hay algunos que son sumamente productivos, aquellos que de todas maneras seguirán dándole vueltas a las ideas en su pequeño cuadernito, pero yo no soy de esas: yo soy de las que sufro en la inactividad y además me castigo por estar inactiva. Los monólogos mentales vendrían a ser algo así:

“¿Quién me mandó a elegir esta carrera?¿Y qué hubiera hecho si no? Esta pregunta no tiene sentido, hubieras estudiado lo mismo. Sí, pero en otro lado. Vale, no viene al caso, la cuestión es que no tenemos idea y no avanzamos. Quizás mañana pueda ir a comprar arcilla y eso me motive a ponerme a hacer bocetos. No mientas, no vas a ir porque esos bocetos son pamplinas inventadas para terminar esta conversación”.

¿Qué tal?

A continuación me imagino teniendo esa vida tranquila y mansa lejos de la búsqueda del Santo Grial: yo trabajo en un banco o algo así, tengo un monovolumen, una pareja y quizás niños. Puedo planear mis vacaciones y tengo la 13 paga.

Esa comparación tampoco me hace sentir mejor, ya sé que no quiero esa vida, ¿a dónde voy con esas disquisiciones?

Será esa costumbre tan propia en nuestro gremio de autoflagelarnos, no lo sé, en todo caso no aporta nada.

el silencio antes de Bach- efraim rodriguez

“El silencio antes de Bach”, Efraïm Rodríguez.

Por lo tanto puedo decir que sí, la inspiración existe, que no, que no se accede a ella a través de canales sobrenaturales y que sí es cierto que mientras más en movimiento uno está, más ideas válidas salen.

Con tan pingües experiencias, podría dar algunas recomendaciones:

  • Evitar la comparación con gente de vida equilibrada.

  • Intentar reunirse con otros artistas: el entorno es vital, si tus amigos o colegas son creativos, será más fácil que puedas encontrar lo que estás buscando.

  • Pedir ayuda a tus colegas (todos han pasado por ese momento difícil)

  • Darse un periodo de tiempo razonable (depende de tí) para simplemente no estresarte por el tema.

  • Ponerse fechas límites u objetivos reales e inamovibles: fechas para exposiciones, entregas de obra para concursos.

  • Olvidarse de las Musas, son imprevisibles.

  • Usar el collage como método de diversión que además ayuda al cambio de perspectiva.

  • No hacer caso de las frases motivacionales del pensamiento positivo, que poco saben sobre lo que es el arte. Poco saben de nada, pero ese es otro tema.

A los 19 años consulté con un maestro pintor, el artista Luis Quesada, sobre la idea de estudiar arte y me dijo claramente: “meterse en el arte es entrar en un desierto”. Así y todo lo elegí, y tenía razón. Los oasis que encuentro eventualmente me siguen dando una alegría que no creo que otro trabajo pudiera proveerme.

Por eso hoy cierro con esta frase de Henri Matisse: La creatividad requiere coraje”.

Dama_del_Xiclet gerard mas

“La dama del chicle”, Gerard Mas, resina.

 

El arte desde adentro se lanza

Si todavía estás aquí

“Si todavía estás aquí”, casting de vidrio y estructura de hierro.

Este blog surge como un resultado de una necesidad largamente pospuesta de hablar sobre cómo el arte ocupa lugar en mi vida, y a la vez, del deseo de que se cree un nexo con otros artistas que estén o hayan estado en mi situación. Me centraré en las artes visuales porque son mi campo, a pesar de que compartimos mucho con músicos, actores y otro tipo de artistas.

La vida de artistas” está llena de mitos: el bohemio, el vagabundo, el personaje perennemente pobre e incomprendido, etc. Generalmente el final es trágico: enfermedades mentales, alcoholismo y muerte prematura.

Si bien es innegable que existe esa categoría de artistas, la mayoría somos personas medianamente normales que intentan sobrevivir en un mundo con códigos diferentes a aquellos que nos resultan naturales. Para eso necesitamos adaptarnos y casi siempre a los golpes y sobre la marcha: en la universidad no te enseñan qué hacer con tu diploma una vez que lo tienes en la mano.

El mundo del mercado nos resulta muchas veces hostil y arbitrario, debemos a la vez aprender a movernos en el mundo virtual porque sin él no existimos y mientras buscamos referentes que nos puedan dar una idea de cómo movernos, pero eso es muy difícil hoy en día. El papel del maestro y el discípulo ha prácticamente desaparecido. Esto es el “sálvese quién pueda”.

La comunidad artística es, con ciertas excepciones, muy cerrada y está atomizada en pequeños grupos que cuidan su parcela. La idea sería: la tarta es pequeña para tantos comensales.

Así es que algunos artistas se dedican a actividades paralelas para subsistir, pero con la sensación permanente de que “esa no era la idea”.

Algunos nos decantamos por la docencia, otros migran al mundo de los efectos especiales, el cine y la animación, hay quienes se meten en el mundo de la publicidad o el diseño, otros tienen un trabajo paralelo que nada tiene que ver con el arte, y hay aún algunos valientes que se pasan al mundo de la pastelería. Sí, existen, muchos son talentosos y encuentran allí una manera de vivir alternativa. Los ejemplos son numerosísimos porque si algo tienen los artistas es imaginación.

El problema es que generalmente anida en gran parte de nosotros esa frustración por lo que debió haber sido (aunque pocos sabemos realmente qué es lo que hubiéramos querido) y la precariedad laboral.

Esto hace que nuestras vidas sean especialmente inestables, y no por gusto romántico, insisto, sino porque no sabemos movernos en el mercado y porque las instituciones no ejecutan planes que nos tengan en cuenta.

A partir de lo expuesto, pretendo hablar del arte y su relación con el mercado, con el activismo político, el mundo online, las técnicas que utilizamos para elegir los temas, técnicas y materiales, y mucho más.

La idea es que sea un punto de reunión para artistas y para aquellos amantes del arte que tienen curiosidad por saber de qué se trata de verdad “la vida de artista desde adentro”.

Estáis todos invitados a colaborar!